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lunes, 13 de junio de 2011

« NO TIME »

En estos momentos os estaréis diciendo que vaya título más raro he ido a escoger para resumir el principal objetivo deportivo de mi temporada pero es que, finalmente, no la he disputado…

¿POR QUE?

Pues simplemente porque el sábado por la noche me robaron la bici en el garaje del hotel (a pesar de estar encerradas bajo llave y cogidas con cables antirrobo)… y, aunque no sea un consuelo, no fui el único… en total se llevaron diez bicicletas de gama alta (entre ellas la de Florian) por un valor total de unos 50 000 € (dejaron tres de gama media) lo que presupone que los “hijos de puta” no eran principiantes sino que sabían muy bien lo que hacían.

Os podéis imaginar cómo se nos quedó el cuerpo, grogui, igual que después de la caída aunque peor, porque, de hecho, aún no me he repuesto y sigo en ese estado.

Meses de planificación, 200 horas de entreno, acumulando 5 000 kilómetros y toneladas de ilusión y… de pronto, cuando te levantas a las 07h00 de la mañana del día “D”, con todo preparado… recibes el mazazo.

Al principio no te lo crees pero cuando ves la cara de los otros ciclistas, vas al garaje, ves la puerta forzada, entras en él con la vana esperanza de encontrar tu bici y… cuando compruebas que no está allí… ¡se te hunde el mundo a tus pies!

Lo más duro de soportar no es el perjuicio económico (bastante importante, cuando se trata de una Orbea ORCA) sino el de no haber podido disfrutar del sueño de toda una temporada de bici… Y no os digo nada, cuando después de todas las gestiones con la Gendarmería y el hotel (por el tema de los seguros), te acercas a la línea de llegada y ves cómo va llegando la gente después de haber disputado de “TU” marcha favorita que, dicho sea de paso, se desarrolló en un día con un tiempo perfecto para rodar en bici.

Lo dicho, unos verdaderos hijos de puta… que me harán recordar para siempre mi primera salida con el club del Comité de Empresa.

En efecto, el fin de semana empezó el viernes ya que como encargado de organizar esta salida, tuve que ir a recoger la furgoneta (Renault Trafic) y asegurarme que todo estaba correcto (niveles, presión de ruedas, etc.)

Y el sábado por la mañana a las 06h30 recogía a Hervé, Emmanuel y Gauthier a las puertas del Technocentre para salir con rumbo a Megéve… Seis horas de viaje que dan un poco para todo…

Para conducir (era el turno de Emmanuel)…
Para leer… (Hervé)
Y para remontarse la moral, ya bastante alta…


Llegamos al hotel a la hora prevista y, diez minutos después, se nos juntaban Florian y su novia Christelle que venían desde Lyon donde habían pasado la noche.

Después de comer, la tradicional recogida de dorsales, visita a los stands y salida para probar el material y soltar un poco las piernas (la que, finalmente, sería mi última hora y media sobre mi Orbea). El único en quedarse en el hotel fue Hervé…

Emmanuel…Aquí, Gauthier un poco mosqueado porque no había conseguido ajustarle bien el cambio trasero que me tenía amargado (por el ruido que hacía desde la primera salida que hicimos juntos hace ya más de un mes). Al final encontré la causa y se lo dejé perfecto… ;-) Y Florian con su maillot Companys…


Cena en el hotel, en un ambiente jovial y pequeño paseo a pie por Megéve antes de ir a dormir…


Por la mañana, el ya mencionado mazazo. Aunque, objetivamente, nuestro grupo tuvo “suerte” ya que solo desaparecieron las bicis de Florian y la mía. Las otras tres (una Cyfac, una Bianchi y una Decathlon) que estaban atadas con las nuestras no merecieron la atención de los ladrones. Cortaron el cable antirrobo y las dejaron intactas y bien apoyadas en la pared…

Así que después de algunas dudas y aunque al principio su motivación había sufrido un buen golpe acabaron tomando la salida. Por mi parte, yo les animé a que lo hicieran. Ya había bastante con nuestro calvario como para encima añadir su penitencia…

Emmanuel y Hervé completaron el circuito intermedio (de 105 km y 2680 m de desnivel) en 4h40 y 5h23 respectivamente, quedando 338 y 583 sobre 675 clasificados.

Por su parte, Gauthier que hizo el circuito largo (133 km con 3500 m de desnivel) realizó un buen tiempo (a pesar de pillar un buen pajarón subiendo les Saisies, último puerto del día): 5h37 que le sirvió para acabar el 228 sobre 476 participantes.

El circuito largo lo ganó Nicolas ROUX un cicloturista como nosotros que acabó en 4h02 (os dejo sacar la media)
por delante de un profesional, Dimitri CHAMPION (ex campeón de Francia en ruta).
La primera vez que puedo ver la llegada… :-(

Cuando comieron, se ducharon y se recuperaron un poco, volvimos a casa, donde llegamos a las 22h30 después de seis horas de autopista en las que no les dejé tocar el volante. Me hacía falta tener la mente ocupada…

En fin, hoy, aprovechando que no llovía, he salido a dar una vuelta con mi antigua VITUS pero, aunque las piernas pedaleaban automáticamente, la mente no estaba por la labor (a pesar de las endorfinas).

Seguramente podré participar a las dos marchas que me quedan (Les Copains y la Etapa del Tour) porque mis padres se están organizando para traerme la Orbea ONIX que tengo en Vilanova (la VITUS ya no está para esos trotes) pero me va a costar un huevo recuperar la motivación por lo que no sé en qué estado de forma las realizaré.

Como comprenderéis, hoy me ha costado mucho escribir estas líneas pero, a las puertas de la QH, me he dicho que era mi deber de preveniros para que no dejéis vuestras bicis en cualquier parte (INSISTIR para subirlas al apartamento o a la habitación del hotel) y tenerlas siempre a la vista, porque los hijos de puta ladrones de sueños están al acecho en todas partes.

Y aunque sin duda, en esta vida, hay cosas mucho peores incluso irreparables (vosotros sabéis a lo que me refiero), no perdáis el sueño de toda una temporada ya que como podéis ver… estas cosas NO siempre les pasan a los otros.

Bonne Route

martes, 17 de mayo de 2011

LA LOOK

Segunda marcha de la temporada en el bote, esta vez con Florian y “jugando” fuera de casa en terreno desconocido.

En efecto, el sábado a media mañana salimos hacia Nevers (a unos 220 km de casa). Ciudad, en la orilla del Loire, más conocida por su vecindad con el circuito de Magny Cours donde se celebran las carreras de F1 y moto GP del Gran Premio de Francia.

Las previsiones meteorológicas no eran demasiado buenas y, para confirmarlo, la lluvia nos acompañó durante todo el camino de ida. Y una vez instalados en el hotel (que para colmo, no disponía de agua caliente por culpa de una avería) nos dedicamos a la dura tarea de buscar un restaurante que sirviese un menú adaptado.

Al final y aunque parezca mentira, resultó imposible. Durante todo el fin de semana, fuimos incapaces de encontrar un restaurante italiano y/o pizzería. Eso sí, comimos muy bien, sobre todo al medio día del sábado, aunque los menús no estaban demasiado adaptados para “deportistas”.

Foto de una de las torres del palacio Ducal.

Por la tarde, como había dejado de llover y el suelo estaba empezando a secar, nos decidimos a rodar durante una hora para soltar las piernas. Tuvimos una suerte increíble ya que conseguimos no mojarnos a pesar de que pasamos por carreteras por las que acababa de llover y, nada más llegar al hotel, cayó un buen chaparrón.

El domingo, despertador a las 05h15 (hay que estar sonado para levantarse más temprano que para ir al trabajo ;-) Desayuno y a las 06h45 estábamos en el punto de encuentro voluntario (sobre el puente del río Loire) para ir, neutralizados, a 20 km/h, hasta el circuito de Magny Cours donde tuvo lugar la salida.

La verdad es que jugaron el juego a fondo, ya que la salida se dio, como en F1, a las 08h00 a la extinción del semáforo. Vuelta completa al circuito, de unos 4,5 km, con bastante desnivel y al campo… ¡Una salida memorable!

Como en la Velostar, salida a fondo: 37,5 km/h de velocidad media durante la primera hora donde lo más difícil (para Florian y para mi) era no perdernos de vista. Y en cuanto se establecieron los grupos y los que iban tirando del nuestro comprendieron que tampoco ganarían esta marcha, la cosa se calmó un poco ;-).

Así, con un ritmo bastante cómodo, llegamos al primer avituallamiento, a 60 km de la salida, donde (después de mi experiencia en la Velostar) yo no quería ni tenía necesidad de parar, pero Florian insistió y… perdimos el grupo bueno ya que nadie paró.

A pesar de todo, en cuanto reanudamos la marcha, nos pegamos un buen calentón intentando atraparlos. Pero después de unos veinte km a fondo, con las pulsaciones por encima de todo límite razonable, nos rendimos a la evidencia.

La tarea era imposible así que, pusimos un ritmo un poco más cómodo dando relevos y recogiendo “cadáveres” que aguantaban todo lo que podían a nuestra rueda hasta el segundo avituallamiento situado en el km 124 (a 42 km de la llegada).
Foto de un grupo que se hicieron la marcha tirando de un carrito donde estaba instalado un joven con problemas psicomotores. El chaval iba eufórico… ¡chapeau para todos! ¡eso si que es un reto!
Allí nos estaba esperando Christelle, la novia de Florian, para darnos ánimos (sobre todo a él ;-) y sacarnos unas cuantas fotos. Pero lo peor fue cuando apenas un minuto después de haber parado y con el tute que nos habíamos pegado en solitario, nos pasó otro grupo bastante numeroso, que tampoco paró por lo que tampoco le cogimos la rueda :-(
Continuamos con nuestro mano a mano particular y recogiendo nuestro lote de “muertos vivientes en versión ciclista” hasta que nos alcanzaron dos o tres desesperados que no paraban de pedir que pasáramos relevos sin “querer comprender” que nos llevaban un punto por encima de nuestras posibilidades.
Era tal su estupidez (en parte, fruto del cansancio que también debían llevar) que, a ratos aflojaban del todo. Aunque, nosotros a nuestro rollo, cuando tiraban a rueda (como podíamos) y cuando aflojaban manteníamos nuestro ritmo como buenamente podíamos hasta que decidían tirar de nuevo. A estas alturas, Florian con tan solo 2 000 km de entreno (aunque suficientes para estar a mi nivel durante toda la marcha y eso que yo llevo más del doble) empezaba a tener calambres.

Al final se escaparon en un repechón a unos cinco km de Nevers y nos dejaron, por fin, tranquilos con nuestra particular colección de “cadáveres”. Y así sin más incidentes, llegamos a meta en poco más de cinco horas para recorrer 167,4 km con 1 615 m de desnivel (sin contar los 17 km para ir hasta el circuito) a una media de 32,6 km/h.
En cuanto a la clasificación se refiere: 263 sobre 362 participantes en el circuito largo con un tiempo oficial de 5h 16 minutos… ¡A UN MINUTO DEL ORO!… “¡¡¡ Me cago’n too !!!!”

Aunque hay que relativizar ya que este año gracias a mis capilares (que ya trabajan a pleno rendimiento) he conseguido abandonar los puestos de “honor” a los que estaba abonado (si miramos la clasificación desde abajo) y he pasado a ser un ciclista más del montón… ;-)

Eso sí, para que os hagáis una idea, los seis minutos que paramos en los dos avituallamientos nos costaron 23 minutos, si hubiésemos seguido con el primer grupo o 16 minutos si hubiésemos salido detrás del que nos pilló en el segundo avituallamiento…

Pero lo importante no está ahí si no en el buen fin de semana que pasamos que habría sido perfecto (ya que cuando llegamos de vuelta al hotel, ya había agua caliente para la ducha y no empezó a llover hasta que nos montamos en el coche) si no llega a ser por ese p… minuto de los coj…. ;-)


Bonne Route

lunes, 2 de mayo de 2011

VELOSTAR : 1ª Marcha de la temporada

Después de meses de entreno criando km de capilares, levantando toneladas de hierro en el gimnasio (para despertar los músculos más recónditos), casi 500 km de rodillo encerrado en el garaje, etc. ayer pude comprobar, en condiciones reales el resultado de tanto sacrificio pero, también, afortunadamente, de tantas salidas donde he podido compartir grandes episodios de cicloturismo y/o BTT con algunos de vosotros.

La recta final ha sido dura, con la vuelta al trabajo no pude tocar la bici entre semana. Mis músculos necesitaban una semana de reposo y mi cuerpo ya tenía bastante con asimilar los madrugones y alguna jornada de trabajo algo más larga de lo habitual (normal después de dos semanas de vacaciones ;-)

Eso sí, el sábado quedé con J. Claude que también se había inscrito para dar una vuelta de “activación” muscular. El recorrido escogido: Villejust, Janvry, Rotonda de Bris y vuelta por el (mundialmente famoso) Escargot. Un poco más de 50 km con casi 400 m de desnivel.

La intención era clara: Tranquilos en el llano, a ritmo en las cuestas y a probarme en el Escargot. El resultado: Genial, record batido en el Escargot, el cual subí a 21,1 km/h y 164 pulsaciones de media y, sobre todo, muy buenas sensaciones a pesar de haber dormido muy mal. La consecuencia: Moral a tope…

Y ayer nos dimos cita en Babou a las 07h15, para ir hasta el Estadio de Bondoufle (a unos 6 km) donde había que recoger los dorsales para una salida prevista a las 08h30.

Éxito total y organización casi perfecta para una de las pocas cyclosportives que se celebran en la zona. Y es que hace falta empeño para organizar una marcha en una de las regiones más pobladas de Europa. Según oí por la megafonía éramos unos 800 ciclistas en el circuito largo creo, (160 km – 1 000 m de desnivel), aunque tal vez sea entre los dos, ya que había otro más corto (90 km – 500 m). Ya os comentaré cuando publiquen los resultados, porque ayer, la emoción me tenía embargado.


Mi objetivo era probar mis reacciones en una salida a fondo, lo que antes era una rutina para mí, pero que, desde que me he vuelto adicto a los capilares, ya no suelo realizar. Al contrario, me estoy volviendo “diesel”.

Y la verdad es que ritmo tuve y de qué manera: Salida a saco, para que os hagáis una idea, durante la primera hora, en mi grupo (el segundo o tercero detrás de los profesionales), llevábamos una media de 37,5 km/h (158 pulsaciones medias). Durante la segunda, la cosa se “calmó” un poco y la media bajó a 37,1 km/h (al contrario que las pulsaciones que subieron hasta 160 p). Y en el avituallamiento, situado a 91 km, la media era aun de 34,2 km/h…Con los datos en la mano, me pasé casi una hora por encima del umbral anaeróbico…

Pero aun tuve tiempo de aprender… En efecto, en el grupo iba una pareja, un chico y una chica, (ella de un nivel muy similar al mío) pero que seguramente participaba en una de sus primeras cyclos, ya que él le iba indicando en todo momento lo que tenía que hacer: remontar en el grupo antes de una subida para no quedar descolgada, como posicionarse para abrigarse del viento, adelantar aprovechando los momentos de calma, etc.

Y yo, con la oreja puesta y siguiendo las instrucciones como si fuese yo el alumno. Ayer aprendí más de estrategia ciclista que en años de pedaleo… ;-)

Desgraciadamente para mi, no se pararon en el avituallamiento. Casi nadie del grupo lo hizo y los perdimos de vista. Jean Claude y yo, sí, ya que teníamos que cargar agua… una pena, porque empezaba a sentirme bastante bien en el grupo y creo que habría podido acabar con ellos… ¡No sé como la gente puede pegarse 160 km con solo dos bidones!

Cuando salimos del avituallamiento rodamos solos durante unos cuantos km hasta que nos alcanzó otro grupo. El problema es que pasé unos cuantos relevos y en la primera cuesta me quedé solo…

Cuando aun tenía a mi grupo a la vista, me alcanzaron otros cuatro pero como solo entraban tres en los relevos (yo no podía) no ganábamos terreno. Aunque al final, cuando me repuse un poco, decidí sacrificarme por la causa y les ayudé a atraparlos. Sabía que estábamos muy cerca de la cuesta más dura del día y que no podría seguirles (como así fue ya que los alcanzamos al pie de la subida).

Durante unos cinco km me quedé en compañía de otro chaval (que iba más o menos como yo, bastante “torrado”… ;-) hasta que nos cogió un grupo bastante grande por detrás, con el que conseguí acabar la carrera a pesar de que no podía forzar mucho ya que tenía amagos de calambres en las piernas.

Y a unos tres km del estadio… ¿a quién me encuentro? Pues a mi amigo Philippe (un ex del grupo Babou, con el que hice una Marmotte y que ya no sale con nosotros porque vive al norte de París.


Entramos juntos en el estadio (como si fuera la Paris Roubaix ;-) y me estuvo contando que la primera parte de la marcha la realizó en el grupo de cabeza, (junto a Yoann Offredo) y que en la primera hora llevaban una media superior a los 43 km/h. Al final, no aguantó el ritmo y se pasó unos 40 km rodando en solitario (no está mal para alguien que solo puede realizar dos sesiones de rodillo durante la semana).


En conclusión: 160 km con 1055 m de desnivel realizados en 4h46 min (tiempo de pedaleo al que habrá que sumar unos 5 minutos en el avituallamiento para obtener el tiempo oficial), lo que quiere decir una velocidad media de 33,4 km/h (mi record personal). Un resultado impensable hace tan solo dos años, cuando no entrenaba los capilares … Aun me acuerdo de la Bernard Thevenet (con un inicio muy parecido al de ayer) en la que me habían largado a los dos km de la salida real, que realicé casi en solitario y en la que acabé entre los diez últimos.


Ya os lo vengo diciendo, este año el grupo “capilar” (Manolo y Fran entre otros) van a dar que hablar en la QH. No estaremos entre los mejores (eso sería sospechoso o un milagro ;-) pero ya estamos empezando a sorprender a más de uno y, lo que si es seguro es que somos de los que más hemos progresado… Pero, independientemente del resultado oficial (que aún no conozco), una super-jornada de ciclismo, por carreteras conocidas (descubriendo alguna nueva) a un ritmo muy elevado, en un ambiente 50% cicloturista – 50% competición y, encima, aprendiendo...

Lástima que Espinete y sus amigos no se han apuntado a la fiesta, aunque como podéis ver en las fotos, Buggs Bonny y Dumbo si que estaban presentes ;-)

NOTA: Solo he sacado fotos de la salida y de la llegada ya que con el ritmo que llevábamos, no me he arriesgado a tener un accidente. Una lástima porque el paisaje en esta época del año es sublime.


Bonne Route